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¿Cuándo dirías que deberíamos sonreír más, cuando uno está contento o cuando uno está triste?

EL PODER DE LA SONRISA Y LAS ACTIVIDADES AGRADABLES ANTE ESTADOS DE ÁNIMO DEPRESIVOS.

A diferencia de lo que se suele pensar, cuando más hay que sonreír es cuando uno está triste. Lo que ocurre es que el cerebro, de forma inconsciente, procesa la información y analiza nuestras respuestas corporales, como por ejemplo llorar. Por lo que interpreta “estoy triste porque lloro” y no “lloro porque estoy triste”, buscando concordancia. Normalmente, con un estado de ánimo positivo, buscaríamos primero la motivación y después la realización de actividades agradables; pero en el caso de la manifestación de apatía y desgana, debemos hacerlo al contrario, debemos obligarnos hacer cosas sin estar motivados.


En el momento en el que, a pesar de estar triste, de manera forzada intentamos sonreír, hacer actividades agradables; aunque al inicio domine la apatía y la anhedonia, mediante la repetición de dichas actividades, el cerebro se encuentra con una disonancia. Si las respuestas positivas persisten, el cerebro buscará la coherencia entre nuestras respuestas positivas y su procesamiento emocional, por lo que disminuirá la tristeza y empezaremos a pensar en positivo, atender a lo positivo de nuestra vida y a encontrarnos mejor. La única manera de disfrutar de actividades que en otro momento nos resultaban placenteras consiste en hacerlas aun con poca motivación para ello.


Por su parte la realización de actividades agradables, también supone una mayor activación cerebral mediante la liberación de los neurotransmisores necesarios. En relación a estos cambios cerebrales, está científicamente demostrado, que nos sentimos mejor cuando llevamos a cabo actividades agradables; y es que, la actividad incrementa la motivación.



Como añadido, las personas de nuestro entorno suelen responder positivamente a nuestros intentos de mayor actividad, lo que también contribuye a nuestra mejora del estado de ánimo. Además, al sonreír, los músculos faciales encargados de dicho gesto (a pesar de no ser genuino), hacen que se liberen dopamina, relacionada con los mecanismos de recompensa en el cerebro; y endorfinas, también conocidas como hormonas de la felicidad; lo cual contribuye a la mejoría.


En definitiva, nuestros gestos y acciones son la principal estrategia para cambiar tu estado anímico; GRAN PARTE DE TI DEPENDE.


CENTRO INTEGRAL CERVANTES, también SONRIE.


Psicóloga Marta Díaz.

NºCol.M-32805

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